Vive un Verano SEF…

 

… Y, para conseguir VIVIR un Verano SEF, te animo a DISFRUTAR estos 69 ejercicios de risoterapia:

 

 

Consiguiendo así REÍR con JA JE JI JO JU

en función de tus objetivos

… PORQUE… 

La risa con la “ja” (ja, ja, ja, ja…)… es una risa abierta, que nos invita a estimarnos, a expandir el pecho. Es una risa sincera. Cuando se ríe “ja, ja, ja” tiende a vibrar más por la zona de las caderas y los riñones, por lo que activa sus funciones. Al encontrarse allí las glándulas suprarrenales, también actúa sobre la adrenalina, que nos ayuda a responder ante el miedo, reforzando el valor. De igual modo, masaje el vientre. Es un tipo de risa utilizada en mayor proporción por personas adultas. En las mujeres, además, resulta beneficiosa para los ovarios y la matriz. Incluso ayuda a reforzar los huesos ante la osteoporosis, si se va practicando antes de que se manifieste.

 

La risa con la “je” (je, je, je, je…)… resulta más diplomática y nos invita al gesto del disimulo, como si en una reunión transmitiéramos en secreto, resguardado por el dorso de la mano. Cuando se ríe “je, je, je”, su vibración se sitúa por el vientre y bajo las costillas, por lo que ayuda en las funciones del hígado y la vesícula biliar. Es eficaz, por lo tanto, para suavizar los enfados que nos revuelven la bilis y nos amargan el carácter. También resulta beneficiosa para la tensión interna que nos produce la cólera  y para el equilibrio del tejido muscular.

 

La risa con la “ji” (ji, ji, ji, ji…)… tiende a resultar más incisiva y cantarina, como si nos invitara a bailar, dando saltitos. La risa “ji, ji, ji”, es jubilosa y simpática. Vibra por la zona del corazón, por lo que resulta beneficiosa para la circulación de la sangre, así como para el sistema nervioso y la glándula tiroides. Y por ser ésta la que regula el metabolismo, también nos puede ayudar con respecto a los problemas de obesidad. Por otra parte, la mejoría que ejerce sobre el sistema circulatorio la convierte en adecuada para tratar los trastornos de las varices. Se suele practicar más en la infancia, de forma natural.

 

La risa con la “jo” (jo, jo, jo, jo…)… se vincula con facilidad a la figura de Papá Noel, por lo que nos invita a practicarla sacando tripa y poniendo las manos sobre el ombligo, en ese gesto bonachón característico. La risa “jo, jo, jo” induce vibraciones por la zona del cráneo y el aparato digestivo. Actúa sobre el estómago, páncreas y bazo, principalmente, pero tiende a repercutir por todo el tubo alimentario, desde la boca hasta el ano. En esta forma es muy adecuada para ayudar en los procesos digestivos, así como en el tratamiento de la celulitis.

 

La risa con la “ju” (ju, ju, ju, ju…)… nos recuerda el melancólico aullido del lobo ante la luna llena, por lo que nos lleva a desahogar frustraciones y asuntos pendientes en las oscuridades de la memoria. La risa “ju, ju, ju” actúa sobre los pulmones, regulando alteraciones respiratorias. También facilita la limpieza y el equilibrio del intestino grueso, cuando se tensa por causa del estrés o el miedo. Asimismo, resulta muy adecuada para tratar la depresión.

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